Os invito a conocer un poquito más de cerca la terapia de juego. Y también, que podamos reflexionar juntas y juntos sobre ello.

Dentro de cada niño existe una historia que necesita contarse, una historia que nadie más ha tenido tiempo de escuchar.

Winnicott

¿Conoces en qué consiste la terapia de juego?

La terapia de juego centrada en el niño/a (que ha absorbido elementos del psicoanálisis, de las relaciones de objeto, y del trabajo cognoscitivo y conductual) está basada en la teoría centrada en la persona y es uno de los métodos cada vez más desarrollados, junto con la intervención familiar, para ayudar al niño/a. Los niños y niñas se desarrollan y comunican a través del juego. Y muchos adultos también… por lo que es muy interesante utilizar técnicas de juego cuando acompañamos en las sesiones.

¿Cómo describirías el juego?

El juego brinda oportunidades de crecimiento físico, emocional, cognoscitivo y social, y con frecuencia es placentero, espontaneo y creativo. Puede reducir eventos atemorizantes y traumáticos; es posible que permita descargar la ansiedad y tensión; puede ayudar a la relajación, diversión y el placer.

A través del juego, los niños/as aprenden acerca del mundo y de las relaciones humanas; ofrece la oportunidad de ensayar, someter a prueba a la realidad, explorar roles y emociones. El juego capacita al niño/a para expresar la agresión y los sentimientos ocultos, y puede ser un puente entre la fantasía y la realidad. (Referencia del libro «Terapia de juego centrada en el niño», Janet West.)

Es su método de expresión más esencial. La infancia necesita el juego para canalizar, integrar, transformar y gestionar las emociones. Cada movimiento en el juego nos da una información valiosa sobre: qué está pasando en el mundo interior de ese niño/a.

¿Qué papel tiene el terapeuta de juego?

El papel del terapeuta de juego consiste en observar y dar apoyo, pero debe evitar interferir o hacer sugerencias. El terapeuta puede hacer preguntas amplificadoras o invitar a la niña/o a que cuente una historia o explique su creación o su juego. Es innecesaria la interpretación y se ofrecerá solo en raras ocasiones. Debe permitirse a los niños dar rienda suelta a su imaginación, emociones, pensamientos, etc. Dejar que el juego sea espontáneo y natural.

El vínculo terapéutico es realmente sanador ya que el terapeuta va a mostrar su amor, respeto, aceptación y confianza incondicionales hacia el niño/a. Esto proporciona una apertura y seguridad en el niño que transforman su proceso personal.

¿Has conectado alguna vez con tu niña o niño? Terapia de juego

El análisis transaccional nos habla del Estado del Yo Niño o Niña. No hay duda de que todos y todas hemos pasado por la etapa de la infancia. Donde desarrollamos e incorporamos unas creencias sobre nosotros mismos, las otras personas y el mundo que nos rodea. Muchas de estas creencias son inconscientes, pero muchas veces repetimos patrones de conducta que no queremos repetir; aunque parece que somos incapaces de parar de repetir… Probablemente estas repeticiones están determinadas por las creencias que asumimos en nuestra infancia.

Por eso, como dice Winnicott, «la importancia de contar nuestra historia jamás contada de nuestra infancia». Poder encontrar a un profesional que nos acompañe a contar nuestra historia para poder cambiar lo que necesitamos en nuestra etapa como adultos.

Cualquier consulta, podéis escribirme aquí para lo que necesiteis.

www.aliendu.com

Gema Ortiz, Psicóloga – Psicoterapeuta Humanista y Educadora Infantil. Especializada en Pedagogías Activas y Educación Emocional.