El análisis Transaccional es un enfoque de la psicología humanista propuesto por Eric Berne (médico psiquiatra canadiense) y un método de psicoterapia. Se centra principalmente en explicarnos nuestra estructura de personalidad mediante los Estados del Yo y cómo interacciones con los demás.

¿Te suenan los Estados del Yo y las caricias del enfoque del análisis transaccional?

Bien, pues si no te suena quédate leyendo porque hoy quiero acompañarte a que conozcas un poquito más acerca del Análisis Transaccional. Intentaré explicarte los estados del yo y las caricias, dos contenidos muy necesarios de este enfoque maravilloso de la psicología.

¿Qué son los Estados del Yo en el Análisis Transaccional?

Está teória psicológica nos cuenta que existen en nosotras y nosotros tres estados del Yo: el padre, el niño y el adulto. Es muy interesante darnos cuenta de cómo funciona cada uno, PARA QUÉ funcionan y en qué relaciones…

Cada estado tiene sus características particulares, y si estamos atentas y atentos podemos comenzar a ser conscientes de cómo funcionan en nuestra vida. Siempre han estado ahí… ¿te apetece conocerlos?

Estos estados son organizaciones mentales que cada persona construye en las diferentes etapas evolutivas de su desarrollo. Los estados del yo guardan ciertos pensamientos, emociones y conductas determinadas por las experiencias vividas en nuestra vida.

Vamos a definir a continuación cada estado del yo brevemente:

  • Padre: este estado del yo contiene las actitudes, creencias y conductas que provienen de figuras del exterior, principalmente de nuestras figuras parentales o de autoridad. Este estado del yo va a tener dos vertientes (Padre Crítico y el Padre Nutritivo).
  • Padre Crítico: es nuestro estado del yo que tiene interiorizado las normas y los límites representando así, la autoridad. Cuando usamos esté estado del yo puede que lleguemos a ser limitadores e inhibidores con nosotros mismos o bien con los otros.
  • Padre Nutritivo: es el estado del yo que tiene las funciones integradas de proteger, acompañar, aportar confianza, seguridad tanto a él mismo como a los demás.
  • Niño: este estado del yo que repite patrones de conducta emocional de nuestra infancia. Son impulsos y sentimientos naturales que se fijaron en nuestra infancia y que podemos manifestar en nuestra edad adulta inconscientemente. El estado del yo Niño se divide en dos (Niño Libre y Niño Adaptado).
  • Niño Adaptado: este estado es construido por tener que adaptarnos a una situación para poder sentirnos aceptados y queridos.
  • Niño Libre: es la esencia de sentir las emociones espontáneamente y la inocencia. Jugar libremente desde esa imaginación y creatividad. Todos y todas tenemos activo este estado del yo. Los adultos que ves que tienen esa actitud lúdica y que son creativos es porque están en contacto con este estado del yo más a menudo.
  • Adulto: es el estado del yo que se centra en el presente, es decir, analiza lo que está pasando aquí y ahora, teniendo en cuenta las emociones pero sin dejar que le influyan. Este estado representa la autonomía de la persona. La mayoría de las veces se ve influenciado por las creencias y exigencias del estado del Padre o por las emociones del Niño. En terapia intentamos acompañar a la persona para que descontamine a su Adulto a su vez que vamos trabajando al Padre y a su Niño.

¿Qué son las caricias?

Las caricias son la unidad de reconocimiento. Es cualquier estímulo de un ser humano a otro ser humano que reconozca que estás ahí.

Existe una necesidad humana que es sentirnos que existimos para los otros. Es una necesidad que necesitamos cubrir para sobrevivir. ¿Cuántas veces nos hemos sentido mal emocionalmente por que no nos hacen caso? nos ha pasado varias veces, ¿verdad?. Si cerramos los ojos, podemos recordar seguro, situaciones incluso en los diferentes ámbitos de nuestra vida… en relaciones de pareja, familiar, escolar, etc. donde hemos sentido «que no existíamos» para la otra persona.

Lo peor que puede sentir un ser humano es que le ignoren, sentir que no existe para otra persona.

Bien, el análisis transaccional también nos habla de las caricias desde este punto. Nos cuenta que existen caricias positivas y negativas. Porque ante la ignorancia preferimos aunque sea que nos traten mal pero que nos traten.

Si no tenemos caricias positivas buscaremos las negativas sobre todo de nuestras figuras parentales en nuestra infancia. Las negativas, como hemos comentado, son mejor que nada.

Durante mi vida, buscaré de manera inconsciente las caricias que he recibido en mi infancia, ya sean positivas o negativas. Buscaré en mis relaciones de adulto las caricias que me hacen sentirme reconocida. Por ejemplo, si en mi infancia mis padres no me hacían caso cuando yo necesitaba ser reconocida, aprendí a fingir «que me dolía la tripa» para que me hicieran caso y me cuidasen. Entonces, he aprendido que para que te reconozcan y te tengan en cuenta hay que fingir que te pasa algo malo. Por consiguiente, de mayor en mi relación de pareja, a lo mejor cuando siento que no me hacen caso, finjo que tengo un malestar físico o emocional para conseguir así, cubrir mi necesidad de reconocimiento. ¿Te resuena algo así en ti?.

Por eso, creo y siento que es importante para nosotros y nosotras mismas comenzar un camino de crecimiento y conocimiento personal. Darnos la oportunidad de observar, qué patrones repetimos y por qué pensamos, sentimos y hacemos cosas que no entendemos bien por qué, pero las hacemos. Y así, poder cambiar lo que necesitamos para encontrar un mayor bienestar emocional.

Cualquier consulta, podéis escribirme aquí para lo que necesiteis.

www.aliendu.com

Me gustaría dejaros también, un link de un vídeo donde explica muy bien los Estados del Yo, por si tenéis interés en conocerlos más a fondo.

Gema Ortiz, Psicóloga – Psicoterapeuta Humanista y Educadora Infantil. Especializada en Pedagogías Activas y Educación Emocional.